Sobre una solera bien cimentada y nivelada, se construye la base del horno con una mezcla de arena de sílice, sal y ladrillos refractarios.
Una vez solidificada se empieza a construir la bóveda siempre por hiladas completas y describiendo el arco de la bóveda, para darle mayor consistencia el arco de la entrada se construye al mismo tiempo, todo ello con ladrillos refractarios de 5 cts. de grueso y unidos con cemento refractario, que a diferencia de los hornos prefabricados de barro ofrecen una garantía absoluta a posibles grietas que pueden aparecer por las altas temperaturas durante la quema de la leña.
Cuando ha fraguado se recubre la bóveda del horno con varias capas: barro mezclado con paja, lana de vidrio y otra de cemento con arlita. El grueso total de las paredes del horno no es inferior a 25/30 cts.
Durante el proceso ensamblamos el marco.
La puerta es una fiel reproducción de los hornos antiguos, al igual que el tiro que nos servirá para jugar con la temperatura.
Cuando ha fraguado se recubre la bóveda del horno con varias capas: barro mezclado con paja, lana de vidrio y otra de cemento con arlita. El grueso total de las paredes del horno no es inferior a 25/30 cts.
Durante el proceso ensamblamos el marco.
La puerta es una fiel reproducción de los hornos antiguos, al igual que el tiro que nos servirá para jugar con la temperatura.

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